21 maravillas del mundo(las que son y las propuestas)
las piramides de egipto
La pirámide de Keops
… pero remontémosnos a su época, el año 2750 a.C., en que Imhotep, famoso arquitecto, levantó la que sería la primera pirámide que se conoce: la de Zóser, en Sakkara, muy cerca del Cairo. Menos de dos siglos después, el faraón Keops encargó la construcción de una pirámide donde ser enterrado. Gracias a Herodoto, podemos saber el tiempo que duró su construcción, 20 años, y el modo en que se hizo. Esta pirámide es la más grande de las tres. Originariamente, medía 146 metros de altura, pero hoy día, sólo alcanza los 137 metros. Además, ha perdido todo el revestimiento exterior que tenía, de modo que los bloques de piedra han quedado a la vista. Y si espectacular es por fuera, entrar en ella es algo sobrecogedor: la sensación de claustrofobia, la oscuridad, el olor, la estrechez de los pasillos que llevan hasta las tres cámaras… una vez dentro, son algunos los turistas que se salen porque no aguantan esa sensación de estar bajo tantas piedras, y mientras, los que quedamos, seguimos ascendiendo por la Gran Galería, un pasaje de 47 metros de largo y ocho de altura, pero de pocos metros de ancho, de tal modo que casi no se pueden abrir los brazos hacia los lados en su totalidad. Al final de esta Galería llegamos a una cámara rectangular de paredes y techos lisos: la Cámara del Rey, donde lo único que hay es un sarcófago. Cerca anda también la Cámara de la Reina, aproximadamente en el centro de la pirámide, y finalmente, accediendo a través de un, aún más estrecho pasillo descendente, hasta el punto de que hay que atravesarlo andando inclinado, llegamos a la Cámara del Caos.
La pirámide de Kefren
A la vista parece la más alta al haber sido construido sobre una porción de terreno que se encuentra a un nivel más elevado. Es, además, la única que mantiene su capa de revestimiento exterior. Interiormente es mucho más simple que la de Keops pues sólo consta de una cámara en la que inicialmente se encontró un sarcófago de granito negro. Sin embargo, cuenta también con un complejo funerario y una calzada con columnas que lo conduce directamente hasta la explanada en donde se encuentra la Esfinge. Está datada en el siglo XXVI a.C.
La pirámide de Micerinos
Es la más pequeña con sus 66 metros de altura. Su cámara funeraria encerraba un sarcófago de basalto adornado con un motivo que estaba muy en boga en el Antiguo Imperio Egipcio. Desgraciadamente, el buque que transportaba dicho sarcófago se hundió frente a las costas portuguesas cuando era trasladado a Inglaterra. Al lado de esta pirámide hay tres pirámides satélites, entre la que se cuenta la dedicada a la esposa del faraón Kharmer Nethi II.
la muralla china
… y cuenta la Historia, que allá por el año 221 a.C., el primer emperador Quin Shihuang unió a los Reinos Combatientes en un solo imperio. Con el fin de defender a su recién creado imperio de los ataques exteriores, unió distintas porciones de la muralla, utilizando para ello mano de obra campesina, y gastando ingentes fortunas en su edificación. Quin Shihuang pasó a la historia como el primer tirano y dictador de la China, y aún así, hoy día, en China, se le admira casi como a un dios. Fue quien reformó la escritura, quien instauró nuevas formas de gobierno, quien fijó los sistemas de monedas y creó la primera red de canales para regadíos. Gracias a él, se deben bastantes monumentos y palacios por toda la China, e incluso, para su protección, fue enterrado en la provincia china de Xian un soberbio ejército de soldados de terracota….pero tras la caída de la Dinastía Qing, la Gran Muralla fue abandonada… Tuvo que ser la Dinastía Ming la que , entre los siglos XIV y XVII hiciera la última restauración de la Muralla, aun cuando al día de hoy sólo se conserva un 30% de ella.
… para llegar, desde Pekín, la zona más cercana es la de Badaling, a la que se puede ir en autobús o coche. Esta sección, junto a la de Simatai y la de Mutianyu, son las mejor conservadas. Sobre todo en la segunda, Simatai, obtendremos las mejores vistas de toda la muralla. Allí, en el horizonte, veremos perderse la Gran Muralla, subiendo crestas de montañas, bajando a valles, pasando sobre ríos, para difuminarse y perderse entre sus abanicos de colores que conforman la calidez de su cielo y el verdor de sus campos: más de siete mil kilómetros que te llevarán desde la costa del Mar Amarillo hasta el paso de Jiayuquan, en el desierto de Gobi, atravesando 135 torres de vigilancia en una aventura que no sólo te hará recorrer los paisajes chinos tan bucólicos, sino que te transportarán a tiempos de guerras, de sangre, y de fatigas….. Tres son los pasos de esta Muralla hecha de arcilla y arena y recubierta de ladrillo cocido o granito: el de Shanghai, el Juyong, y el Niángzi.
… y pasarán los siglos, y la Gran Muralla China permanecerá, majestuosa, sobria, serena, mientras a sus pies, el Mundo se le queda pequeño….
la isla de Rapa Nui
Perdida en el silencio profundo del Océano Pacífico, reposa la isla de Rapa Nui, conocida también como la Isla de Pascua, de 117 m2, a casi 2.000 kms. de la Polinesia y a más de 3.700 kms de Chile, su país soberano. Sólo la curiosidad nos puede llevar a este sitio perdido, a una isla volcánica, sin árboles, sin otro interés más que los famosos Moais, las esculturas en piedra que dominan su paisaje, tristes, impávidos al paso del tiempo, y misteriosos. Continuamente, desde que Jacob Roggeveen en 1722 la descubriera a los europeos, a sus tierras se acercan antropólogos con el firme propósito de encontrar el por qué de su origen… y sin embargo, sobre cualquier teoría persisten los mitos, las leyendas de la isla, casi la superstición.
Estos moais forman parte del Parque Nacional de Rapa Nui, desde 1935. Sus impresionantes siluetas se pueden encontrar, en peor o mejor estado, por toda la isla, hasta contar un número casi de 1.000 esculturas, talladas en toba volcánica traídas de las canteras del volcán Rano Raraku. El que se encuentra en mejores condiciones es el Ahu Tahal, que se encuentra en la capital de la isla, Hanga Roa. El Ahu Te Pito Kura posee unas piedras redondas sobre la cabeza hechas en escoria roja de las canteras de Puna Pau. Como ocurre con toda la historia de estos monumentos tampoco se sabe a ciencia cierta el por qué unos llevan este "tocado" y otros no, aunque lo más aceptado es que representan un moño o un sombrero que tenían los indígenas cuando llegaron los europeos. Ahu Vinapu y Akahanga son esculturas que curiosamente se encuentran tumbados…
Y si Roggeveen fue su descubridor oficialmente, las teorías más conocidas son las que Thor Heyerdahl hizo a partir de su expedición a la isla en 1955. Su hipótesis se basa en el origen andino de sus primeros colonizadores, contra las teorías más generalizadas de que su origen es polinesio. No obstante, en torno a las gigantescas esculturas siguen habiendo numerosos misterios, pues nadie ha podido determinar cómo se extinguieron aquellos indígenas, o como fueron capaces de transportar y construir semejantes estatuas que pueden llegar hasta los 10 metros de altura, los 7,5 metros de diámetro y casi 20 toneladas de peso y una antigüedad que podría remontarse a los siglos IV o V d.C.
Y si de recorrer la isla se trata, no sólo hay que dejar de visitar la capital, Hanga Roa o el volcán Ranu Raraku, sino también Orongo, donde se encuentra un importante centro ceremonial, Ana Katenga, una serie de cavernas que se abren a los acantilados de la isla, y, sobre todo, Anakena, la playa más grande de la isla con cocoteros y aguas de color azul-verdoso, y donde se obtiene una de las más famosas fotos que se puedan obtener de la isla de Rapa Nui: el Ahu Nau Nau, un conjunto de siete moais juntos a lo largo de la costa, mirando al mar.
Rapa Nui y sus Moais
han sido designados como candidatos a Nueva Maravilla del Mundo, junto con otros grandes monumentos como el Taj Mahal, Petra, la Alhambra, Timbouctú, la catedral de San Basilio, el castillo de Neuchwastein, la Gran Muralla China, las pirámides de Gizeh o el Macchu Picchu.
Taj Mahal
y es que el Taj Mahal es eso: poesía hecha arte, un canto al amor, una obra sublime que sólo un alma enamorada sería capaz de ofrecer al mundo. Allí, justo sobre el pórtico de entrada, se pueden leer unos versos del Corán que describen el paraíso, que te dan una idea de lo que nos vamos a encontrar y de lo que vamos a sentir; como palabras mágicas, aquel portón de bronce nos descubrirá un "palacio de perlas rodeado de jardines".
No hay nada más profundo para cualquier viajero que sentarse en uno de los bancos que hay por todo el Jardín del Paraíso y admirar la silueta del impresionante Mausoleo recortada sobre un cielo limpio, que poco a poco se tiñe de rosa al caer la noche, mientras de fondo, en las afueras del Templo, en la ciudad, en Agra, una pequeña localidad situada al norte de la India, en el Estado de Uttar Pradesh, oímos los cánticos y las oraciones propias de estas gentes. Y así, mientras admiramos la soberbia perfección de todo el conjunto; su simetría; los estanques que, como una llave dorada y perfecta, abren el camino hacia el templo de mármol, entre flores de lotos que flotan sobre sus aguas, nuestra mente vaga absorta, solitaria, olvidada de tanto turista como nos rodea, y rememoramos casi con lágrimas en los ojos la triste historia del emperador Sha Jahan.
Sha Jahan conoció a su amada Arjumand en un bazar donde ésta vendía cristales. Admirado por su belleza no fue capaz de dirigirle la palabra en un primer momento; perseguidos por los ejércitos de su padre, el Emperador, por culpa de esa relación, tras dos esposas y cinco años desde aquel primer encuentro, se unieron en matrimonio. Arjumand pasó a ser conocida como Mumtaz Mahal, "la elegida del palacio". Durante años fueron una pareja enamorada, que vivían el uno por el otro; ella era su acompañante fiel en todas sus campañas; él la colmaba de regalos, de detalles, de flores, de diamantes. Tras la muerte del emperador Jehangir, Sha Jahan ocupó el trono. Dos años más tarde, en 1630, sobrevino la tragedia…
Allí, sentado en aquel banco, con los últimos rayos de sol reflejándose en aquella obra de arte, mientras mi mirada se dirigía hacia la silueta que se perfilaba en las aguas del estanque, me imaginé la secuencia final… en plena campaña militar en Burhanpur, al nuevo emperador le avisaron de que el 13º parto de su esposa se complicaba. Sha Jahan corría desesperado hacia su tienda, con el tiempo justo de cogerle la mano y darle su último adiós. El emperador ya no volvió a ser el mismo. Se recluyó en el Fuerte Rojo, en la orilla izquierda del rio Yamuna, y allí pasó, encerrado por su hijo, los últimos años de su vida, abandonando el Imperio en manos de sus sucesores. Frente al Fuerte, visible desde todas sus ventanas, y al otro lado del río, mandó construir el más impresionante Mausoleo que jamás mente humana pudiera concebir. Los mejores constructores, los mejores obreros, las mejores joyas, las mejores piedras… todo era poco para el lugar de reposo de su amada; incluso, se desvió el Yamuna para que el Taj Mahal pudiera reflejarse en sus aguas. Y allí, tras dos décadas de construcción, en el 1648, fue enterrada su amada Mumtaz Mahal. Y allí, junto a ella, fue enterrado años después el propio emperador para que reposaran siempre juntos eternamente.
Despacio, triste por un lado, impresionado por el otro, alegre por cumplir el sueño de cualquier viajero, paseé por sus jardines, tan simétricos, tan coloridos, tan naturales. Como si de un manjar se tratara, dejé para el final aquella obra de arte. Y allí, tras subir los primeros escalones de acceso, ya de cerca, el Mausoleo se hizo más inmenso, más impresionante. Algo que te atrae, una fuerza que te lleva a querer tocar con tu propia mano el mármol y descubrir que no es un sueño ni un espejismo. Y sobrecogido admiras las muchas joyas que se encuentran incrustadas en su fachada: lapislázuli, jaspe, malaquitas, turquesas, cornalinas… En su interior, desgraciadamente, la verdadera cámara donde yacen ambos, no es visitable; sólo se pude visitar una primera cámara funeraria, muy grande, con cristaleras que juegan con los colores de los rayos de sol que por ella entran. Dentro, la visita es corta, y es que el sueño verdadero, la imagen que siempre recordaremos está en el exterior… lentamente dirijo mis pasos hacia las afueras del conjunto, bordeando el estanque… allí al final del estanque, giro mi mirada atrás y dedico aquellos últimos minutos a admirar el Taj Mahal una vez más… a ver como el sol empieza a ocultarse tras su cúpula, tras sus torres…
Alhambra
Desde que en 1238 el rey Muhammad I puso sus primeras piedras, este conjunto arquitectónico empezó ya a destacarse como uno de los más imponentes del mundo. Cada patio, cada habitación, cada palacio, cada jardín, tiene un sello característico, una nota de poesía inscrita en sus paredes en forma de grabados, enrejados, aguas y flores
La entrada más clásica es aquélla a la que se accede desde el centro de Granada, subiendo la cuesta de Gomerez. Bajo la Puerta de la Justicia que da entrada a todo el conjunto, se juzgaban los asuntos del pueblo. Según reza en el mismo arco, fue construida por Yusuf I , y terminada en el año 1348. Esta torre de la Justicia se caracteriza por su doble arco abovedado en ladrillo, en los que rezan menciones alusivas al poder de Alá. Una vez que atravesamos esta puerta, nos encontramos dentro con tres zonas claramente diferenciadas: la parte de la Alcazaba, alojamiento de la guarnición militar que se encargaba de defenderla, y parte más antigua de todo el conjunto; la zona de los Palacios Nazaríes, que es el auténtico corazón de la Alhambra, por su belleza y su importancia, y los jardines del Generalife. También es de gran belleza y digno de visitar el palacio de Carlos V.
La Alcazaba
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Una vez atravesamos la Puerta de la Justicia, llegamos a la Plaza de los Aljibes, desde donde podremos acceder a la parte fortificada y a la zona de los palacios. Destacar de esta zona sobre todo la Torre y su Patio de las Armas y la Torre de la Vela. Ésta se alza como un gran baluarte sobre la ciudad de Granada, que queda empequeñecida allí a sus pies. Asomados a ella obtendremos unas maravillosas vistas de todo el barrio del Albaicín. Hasta hace muy poco, su campana sirvió de toque para que al anochecer los agricultores de la vega recogieran y se marcharan a casa.
Los Palacios Nazaríes
Pero si la parte de la Alcazaba nos muestra unas vistas incomparables de toda la Vega granadina, la zona de los Palacios nos ofrece todo un enjambre de arte y belleza. Y es que cada una de sus salas se merece un apartado; una parada; una admiración; una fotografía. Yusuf I reedificó el Cuarto Dorado y el Mexuar, la primera sala que nos encontraremos, y que tantas transformaciones ha sufrido a lo largo de los siglos. Aquí tenía su sede el gran tribunal del reino. En el centro de la sala hay cuatro columnas mozárabes que se alzan hasta el techo, de época cristiana. Las paredes están cubiertas de azulejos y en ella está el escudo de Carlos V. Destaca una balaustrada en madera que da pie al coro de la sala.
Si hay algo que destaque de la obra que nos legó Yusuf I, ese fue sin duda el Palacio de Comares, la que fue su residencia oficial en la Alhambra. Sus paredes alicatadas en zócalos y los motivos de yesería que la adornan son auténticas maravillas, que se tranforman en admiración, cuando las atravesamos para entrar en el Patio de los Arrayanes. En él se encuentran, sin duda, muchos de los grandes logros del arte nazarí. En su centro, un precioso estanque refleja las columnas que lo rodean; sus paredes fueron decoradas con yesería en formas geométricas, y en ellas abundan las oraciones dirigidas a Alá. Su nombre se lo debe a los macizos de arrayanes que bordean el estanque, y cuyo color verde contrasta sobremanera con el mármol blanco del suelo del patio.
Mohammed V, hijo de Yusuf I, nos legó otra de las grandes obras del conjunto; la que quizás sea el símbolo más conocido de la Alhambra: el Palacio de los Leones y su famoso patio. Este palacio es la parte más barroca de todo el recinto. Y aún así, su luz, su colorido, su ambientación, invita a la reflexión, a la paz, a la tranquilidad; y es que tanto el Palacio, como su Patio fueron construido con esa idea: la del descanso. Debe el nombre a los doce leones surtidores de la fuente que ocupan el centro del patio y que se creen pertenecieron a un potentado judío. Reza en la misma fuente del Patio, los siguientes versos, escritos por uno de los muchos poetas que por aquel entonces habitaban la Corte:
Es un amante cuyos párpados rebosan de lágrimas,
lágrimas que esconde por miedo a un delator.
¿No es, en realidad, cual blanca nube
que vierte en los leones sus acequias
y parece la mano del califa, que, de mañana,
prodiga a los leones de la guerra sus favores?
A los lados del patio son dignas de visitar la Sala de los Abencerrajes y la de las Dos Hermanas, quizás una de las más bellas de todo el Palacio.
Cruzando la Sala de los Abencerrajes, llegamos hasta las habitaciones de Carlos V, compuestas por seis salas, de las cuales, cuatro, fueron habitadas a mediado del siglo XIX por el escritor Washington Irving, quien escribió sus "Cuentos de la Alhambra".
Por último, mencionar los no menos conocidos Jardines del Partal, construidos en escalones, y entre los que se levanta, esbelta, la Torre de las Damas.
El Palacio de Carlos V
Justo a la entrada de los Palacios nos encontramos con su Palacio, inciado en el año 1526. El edificio se encargó al arquitecto Pedro Machuca, y está levantado en estilo renacentista. Destacar de él, principalmente, su patio circular de 31 metros de diámetro.
Los Jardines del Generalife
Aconsejo el dejar los jardines para acabar la visita. Y es que pasear por ellos es un momento de tranquilidad incomparable. Son tan bellos, tan coloridos, tan refrescantes, que gusta olvidarse de todo el cansancio, de todo el estrés del día absorbiendo sus olores; admirando sus colores; sintiendo sus rincones. Ver caer el día entre sus muchos árboles y flores es una sensación inolvidable. Construidos en el siglo XIV, el Patio de la Acequia es su parte más importante. Compuesto por arrayanes, cipreses, naranjos y rosales, enmarcan a una larga acequia que a lo largo cruza el patio, entre surtidores de agua cristalina. En cada extremo de la acequia, dos pequeñas fuentes en forma de taza. Con el otro, el patio de los Cipreses, corre una leyenda. Bajo una de sus cipreses, el denominado de la Sultana, se veía la mujer de Boabdil con uno de sus caballeros abencerrajes, lo que provocó la muerte de los señores de esta tribu, que fueron degollados por orden del Sultán.
El símbolo de todo un Imperio. Ese es el Coliseo de Roma. La muestra de todo el poder de una ciudad sobre un vasto Imperio dominado hasta los mismos límites de Oriente. El Coliseo, la admiración del mundo entero en una época gloriosa para Roma; el lugar, donde leones, cristianos, gladiadores, y juegos servían de divertimento a una sociedad ufana y sabedora de su grandeza.
el coliseo romano
Para situarnos en aquella época y rememorar tiempos de gloria, lo mejor es ir a la zona del Capitolio, al Campidoglio. Desde ese plaza, accederemos a un balcón que se asoma sobre los Foros Imperiales, el lugar donde yace todo el pasado del Imperio Romano, hoy en ruinas. Desde allí podremos divisar el Circo Máximo, el Foro Romano, el de Trajano, los Templos de Saturno y la Concordia, o el Valle del Anfiteatro con el famoso Coliseo. Desde allí, podremos perder la vista hacia años de lucha, de dominación, de fastuosidad, de grandeza, y revivir en la imaginación la sociedad que tan bien nos presentaban en películas como Gladiator.
Y de fondo, tras aquel mágico paraíso cargado de Historia, el Anfiteatro Flavio, más conocido como el Coliseo, situado entre los cerros Palatino, Celio y Esquilino. Más de 50 metros de altura; casi 188 metros de diámetro por su lado mayor y 156 por el eje menor. Aún hoy, en ruinas, impresiona su elegancia.
Su Historia
Fue mandado construir por Vespasiano en el año 72 d.C., e inaugurado por Tito en el 80 d.C., tras celebrar una serie de fastuosas ceremonias y espectáculos que duraron 100 días. Tuvieron lugar luchas a muerte de gladiadores, peleas de animales salvajes, y la entrada fue gratuita. Casi 55.000 espectadores que entraban por 80 bocanas y que los conducían por pasillos hasta las 160 bocas de donde se llegaban a los graderíos. Este formó parte de una serie de anfiteatros que se fueron construyendo y de los que aún se conservan, aparte del romano, el del El Djem en Túnez, los de Nimes y Arles en Francia o el de Verona, al norte de Italia. Entre los siglos V y VI se prohibieron las luchas de gladiadores y de animales salvajes, y es en el siglo XIII cuando el Coliseo se convierte en fortaleza. El último espectáculo del que se tiene noticia es del año 523 bajo el rey godo Teodorico. Posteriormente el Anfiteatro, convertido en fortaleza, fue abandonado, e incluso parte de sus piedras, como la de tantos otros edificios históricos de los Foros Imperiales, se utilizaron como canteras para otros edificios más modernos. Fue a finales del siglo XIX cuando se excavó la estructura bajo la arena, y retomó la importancia que hoy día tiene.
El interior del Coliseo tenía un ruedo central hecho de madera cubierta de arena, y bajo el que se extendía un auténtico laberinto de pasillos divididos en varios pisos, donde se encontraban las mazmorras y las jaulas de los animales. La zona de graderíos era llamada "Cávea", dividida en tres sectores superpuestos, más un cuarto graderío de madera para los espectadores de a pie. Cada sector estaba reservado para las diferentes clases sociales. En su parte más alta, el Coliseo tiene el "Velarium", una gran carpa que protegía a los espectadores del sol y que eran manejados por un destacamento especial de marineros de la flota de Nápoles. El "podio" es la zona donde se sentaban el emperador y los principales miembros de la sociedad romana.
Los muros exteriores están hecho de travertino, y las columnas que en ella se ven son dóricas las del primer piso, jónicas las del segundo, y corintias las del tercero. En cada una de las arcadas que se pueden ver, había una estatua representativa de emperadores y dioses.
La Plaza del Coliseo
Antiguamente, junto al Coliseo, había una gigantesca estatua de bronce dorado de más de 35 metros de altura: el Coloso de Nerón, obra del escultor Xenodoro, que representaba al emperador, y a la que, tras fallecer éste, se le sustituyó la cabeza por la del dios Sol. Junto al Coliseo Romano y el Coloso, se podía admirar el Templo de Venus dedicado a la diosa fundadora de Roma y el Arco de Constantino
la torre eiffel
la ciudad del amor, de las grandes avenidas, de los pasos por el Sena, del romanticismo hecho monumento, de las cenas a la luz de las velas, de la vida bohemia en Montmartre… París, la ciudad donde la Torre Eiffel es el símbolo de los amantes…
31 de Agosto de 1889
. Con motivo de la celebración de la Exposición Universal en la Ciudad de la Luz, se inaugura una gigantesca torre metálica, diseñada por el ingeniero Gustave Eiffel, que causó un importante rechazo social en la sociedad parisina de finales del siglo XIX. Tanto fue el revuelo por aquel "amasijo de hierros" que en el año 1900 estuvo a punto de ser desmontada. Sin embargo, su altura y su localización resultaron propicias para colocar antenas de comunicación que facilitaban, por aquel entonces, el trabajo de la Armada francesa. La altura inicial de 312 metros, alcanzó los 324 con la instalación de estos equipos electrónicos en su cima, y gracias a esta altura, la Torre Eiffel se convirtió en el edificio más alto del mundo hasta que en el año 1931 el Empire State Building le arrebató el puesto.
Curiosamente, la Torre Eiffel es 15 cm. más alta en los días de fuerte calor, debido a la dilatación del metal. En los días de viento se nota una pequeña oscilación, aunque ésta no la hace moverse más de 12 cm. Y es que la Torre Eiffel tiene 10.100 toneladas de peso, y 40 toneladas de pintura que se renueva cada cuatro años, así como dos millones y medios de remaches.
La Torre Eiffel
siempre ha sido famosa también por ser la fuente de inspiración, no sólo de pintores y escritores, sino también de numerosos acróbatas que han intentado las más extrañas peripecias, desde el que la intentó bajar en bicicleta, a los que la usan para lanzarse en paracaídas desde la cima. Pero el caso más conocido fue el de un sastre de París, Reisfeldt, que con un traje alado se lanzó al vacío desde la punta intentando planear. En la autopsia determinaron que murió antes de llegar al suelo por un infarto de corazón.
Primer nivel
Tres niveles visitables tiene la torre. Al primer nivel, distante del suelo en 57 metros, se puede llegar en ascensor o bien subiendo 360 escalones. En él existe un pequeño museo histórico en el que se puede ver en proyecciones desde las visitas a la torre de Charles Chaplin hasta la de Hitler durante la Segunda Guerra Mundial. También se encuentra aquí el restaurante Altitude 95, donde podremos degustar una maravillosa y romántica cena con espectaculares vistas al Sena y al Trocadero.
"Sólo" hay que subir 700 escalones desde el nivel anterior, o bien tomar el ascensor. A 115 m. del suelo, en él se encuentra el Restaurante Julio Verne, uno de los mejores de París.
En la cúpula, a 274 m. del suelo. En dís despejados se puede llegar a ver hasta a 72 km. de distancia. Subir hasta este punto cuesta actualmente 11,50 euros. 1652 escalones en total, aunque el ascenso por las escaleras desde el segundo hasta el tercer nivel está prohibido.
Pero si desde la cima podemos gozar de unas vista inmejorables de todo París, desde sus pies, también podremos disfrutar de un romántico paseo que nos llevará desde la Plaza del Trocadero y sus fuentes, hasta la mismísima Avenida de los Campos Elíseos y el Arco del Triunfo, o, a su espalda, los Campos de Marte, donde la juventud parisina reposa mientras toma el sol en los días de calor veraniego. A nuestro paso, tranquilo, nos encontraremos decenas de parejas que posan su amor en instantáneas robadas a esta escultura de hierro, señorial y galante. Una silueta famosa que en la noche luce sus mejores galas cuando cientos de bombillas la iluminan, sobre todo, cuando los diez primeros minutos de cada hora, centellean, parpadeando orgullosas.
la estatua de la libertad
Grabado en su base aparece este poema de Emma Lazarus que refleja el ideal de esta colosal estatua: la democracia, la solidaridad y la libertad. Lady Liberty, como es conocida, es el símbolo de la creencia en un nuevo mundo, de una sociedad igual, con las mismas oportunidades para todos, y así, ella, con su antorcha, iluminaba los corazones, dándole la bienvenida a quien a finales del siglo XIX y principios del XX, arriesgaban su futuro en busca de estas cualidades, abandonando su tierra natal en busca de esas oportunidades y de esa libertad. Italianos, españoles, mexicanos… enfilaban la bahía de Nueva York, y la primera visión de esas nuevas esperanzas se la daba la estatua de la Libertad. De hecho, en la isla de Ellis, frente a la isla Libertad, fueron registrados casi 12 millones de emigrantes.
Concebida por el escultor Fredéric Auguste Bartholdi, fue inaugurada por el presidente Cleveland el 28 de Octubre de 1.886, después de que el gobierno francés se la regalara a la ciudad de Nueva York en conmemoración del centenario de la independencia de los EE.UU. en 1786.
Situada en Liberty Island (la antigua isla de Bedloe), la Estatua mide 46 metros aún cuando la altura real desde el suelo es de 93 metros dado que se encuentra sobre un enorme pedestal formado por una estructura de hormigón armado. Desde la entrada hay 354 escalones que suben hasta la Corona, que es el nivel más alto abierto a los visitantes. Siguiendo los planos de Gustave Eiffel, creador de la Torre de París, la estructura interior es de hierro recubierto con cobre, y ancla a la estatua un enorme poste central, dado que el peso de la estatua es de 225 toneladas.
Desgraciadamente, no siempre la podemos visitar, pues cierra por temporadas. Pero las vistas que desde el mirador que hay en la Corona tiene, son espectaculares. Las más famosos fotos de Manhattan, con el famoso skyline, se obtienen desde allí, o desde el ferry con el cual se llega a la isla. La Corona tiene siete puntas que representan a los 7 continentes, y para la cara, sirvió como modelo la propia madre del escultor.
Dado el mal estado en que se encontraba la antorcha original, la Estatua fue restaurada con motivo de su centenario. Así, el 3 de julio de 1.986, se celebró una gran fiesta, en la que al finalizar se descubrió la nueva imagen de Lady Liberty. La antorcha original se expone actualmente en el vestíbulo de la Estatua. Casi 70 millones de dólares se invirtieron en su restauración.
Para llegar a ella, lo mejor es coger un ferry de los que sale de Battery Park, en el centro de Manhattan, o bien desde el Parque Liberty State en Nueva Jersey. El precio es de unos 12 dólares para los adultos y salen cada 30 minutos todos los días de 9,00 a 17,00 h. excepto el 25 de Diciembre. No obstante, y dado la gran afluencia de turistas, las colas de esperas son largas, por lo que es recomendable estar a primera hora de la mañana
la opera de sidney
Su proyecto no había sido elegido entre los cinco finalistas (de los 233 que se presentaron), pero un conocido arquitecto, miembro del jurado, Eero Saarinen, fue quien vio en los dibujos de Utzon a la futura Opera. Curiosamente, su creador, Utzon, abandonó el proyecto en 1966 por desavenencias graves con el gobierno de Nueva Gales del Sur y por las fuertes quejas que recibió de la población australiana, quien consideraba el edificio demasiado modernista y abstracto. La idea original resultó demasiado cara de llevar a la práctica, y tuvieron que ser tres arquitectos australianos los que finalizaran la obra en 1973, año en que se inauguró con la ópera Guerra y Paz. Su creador original jamás volvió a Australia a visitarlo.
Pero también es curioso que sea en la propia Sydney donde se le acuse al arquitecto de modernista, pues esta ciudad es también como "la Nueva York del Hemisferio Sur", por sus rascacielos, por su modernidad, por su ambiente y por su vitalidad.
Según dijo en su momento el propio arquitecto, la idea le surgió mientras pelaba una naranja y abría sus gajos. La cáscara de la naranja dio forma a sus cúpulas; a ese entramado de azulejos suecos que forman el tejado del edificio y que le dan ese contraste contundente en la bahía. Una base de hormigón recubierta de granito, cubiertas de color blanco, revestimientos con baldosas de cerámica configuran el resto de este singular monumento. Y esa silueta perfectamente reconocible, como si de un barco con las velas al viento desplegadas se tratara, que parece variar según el punto desde donde se observe, y donde las luces del día y la noche, juegan con sus volúmenes, con sus fachadas, con sus escalinatas y sus ventanales…
La Opera de Sydney es actualmente uno de los centros interpretativos más activos del mundo. En su interior hay varias salas dedicadas a la música, con capacidad para 2900 personas, y al teatro, con 1547 asientos
la piramide de kukulkan
Perla mi frente el sudor; entre jadeos; cansado por la altura, continúo mi ascenso hasta la cima de la pirámide escalonada consagrada a Kukulkán, dios de la dualidad: el Castillo, como la conocemos en España; la más famosa figura que emerge en la ciudad de Chichén Itzá. Y desde arriba, dominados por el vértigo y el misticismo que se desprende de sus piedras, asistimos atónitos al fenómeno del descenso de la Serpiente Emplumada, como cada equinoccio, los días 21 de Marzo y 22 de Septiembre, al atardecer.
Y es entonces, cuando entre sombras, el sol proyecta sobre la pirámide su visión: siete triángulos de luz, invertida, que se deslizan por su cara norte hasta alcanzar el suelo, mientras oímos de fondo los cánticos de miembros de sectas esotéricas que invocan a Chac, dios de la lluvia… absorbidos por el tiempo, Chichén Itzá, parece revivir…
Chichén Itzá
fue capital de los toltecas en el siglo X, pero fue fundada entre los años 435 y 455 d.C. Perteneciente al estado mexicano de Yucatán, y al oeste de la turística ciudad de Cancún, pronto se configuró como una gran metrópoli, centro religioso, político y comercial de la civilización maya. Arquitectos, astrólogos, matemáticos formaban una auténtica sociedad politeísta con una organización piramidal. Una religión repleta de dioses a los que adorar con sacrificios humanos, centros ceremoniales, la precisión de los calendarios que usaban, sus enormes pirámides… eran muestra suficiente del avance de esta civilización.
La pirámide de Kukulkán
La Gran Explanada está presidida por esta gran pirámide de 55,5 metros de ancho de base y 24 metros de altura. Cada una de sus cuatro paredes tiene una gran escalinata que conduce a la cima donde está el templo con el altar en el que se realizaban las ofrendas; la circundan unas balaustradas de piedra, y en la base de la cara norte hay dos enormes cabeza de serpientes emplumadas, efigies del dios Kukulkán.
En el lado oriental de la Gran Plaza, y rodeados por mil columnas, se encuentra el Templo de los Guerreros. En su cima, la figura recostada del dios Chac Mool.
De 168 por 170 metros, esta superficie destaca por los anillos de piedra existentes en cada muro que flanquea la pista de juego. Nadie sabe cuáles eran las reglas de juego, aunque se supone que por ese anillo los jugadores habían de pasar una pelota sin usar las manos. Algunos grabados muestran a algún jugador con una cabeza decapitada, aun que no se puede saber a ciencia cierta si se trataba de la cabeza del perdedor.
Mide 65 metros de diámetro y treinta y cinco de profundidad. Los sacerdotes arrojaban a sus aguas ofrendas, que podían ser de objetos preciosos e incluso mujeres o niños. En 1901, cuando se dragó el pozo, en su interior se encontraron figuras de barro, joyas y huesos humanos.
El conocido como "el Caracol" es una torre levantada sobre dos plataformas rectangulares y fue dedicado a la Astronomía. Dada la exactitud con que los mayas conocían el movimiento de las estrellas o el calendario solar, el Observatorio Astronómico se considera uno de los más importante monumentos de la Explanada de Chichén Itzá.
Macchu Picchu
Perú es uno de los países que reúnen algunas de las mejores maravillas naturales que existen en la Tierra: el lago navegable más alto del mundo, el Titicaca, algunas de las selvas mejor conservadas, y el cañón más profundo del mundo, el Cotahuasi…. pero sobre todo, hablar de Perú es hablar del Macchu Picchu, de un mito que se hizo realidad en 1.911 cuando Bingham lo descubrió; es hablar de cientos de leyendas; es hablar de toda una cultura, la inca, tan misteriosa como desconocida… hablar del Macchu Picchu es hablar de un auténtico Teosoro en piedra, oculto en lo más profundo de las entrañas de la Cordillera de los Andes, allá donde el río Urubamba da origen al Valle Sagrado de los Incas… y así, entre piedras, entre agua, entre nubes, la historia del Macchu Picchu se entronca con la leyenda.
Esta maravilla es un asentamiento que los Incas construyeron durante el siglo XV, al parecer como mausoleo para Pachakuteq, el fundador del imperio Tawantinsuyu. Esta ciudad mausoleo presenta grandes edificaciones de piedra que se reparten entre el barrio alto o Hanan y el bajo o Hurín. En el barrio alto nos encontramos el Templo del Sol, algunos palacios y sobre todo, el Intihuatana, un monumento desconocido del que no se sabe bien si es un altar, un reloj solar o un observatorio astronómico. En la parte baja se concentran las edificaciones más pobres, casas, talleres… Entre la parte alta, la considerada "santuario" y la baja, hay conexiones en forma de caminos y estrechas callejas, casi siempre en forma de escalinatas, que se entrecruzan en las conocidas terrazas. Un muro parecía rodear y separar a la parte de los edificios y templos donde se celebraban los ceremoniales.
Pero quizás, la parte más impresionante, se encuentre en la zona norte del Santuario, en la parte alta de la ciudadela. Detrás de la roca sagrada, hay una escalinata que sube hasta el Wayna Picchu, la Montaña Joven. Merece la pena el esfuerzo de atravesar la colina conocida como Uña, y trepar por los difíciles escalones tallados en la misma montaña, para alzarse en la cima, y admirar desde allí el bellísimo paisaje que se extiende a nuestros pies. Allí, a una altura de 2.720 m. sobre la piedra labrada de la "Silla del Inca", veremos extendidos a nuestros pies todo el santuario del Macchu Picchu como si se tratara de una estampa fotográfica robada al tiempo; y mucho más abajo, todo el cauce del río sagrado del Urubamba y los valles y quebradas que forman la Cordillera de los Andes. Ahí entendemos el verdadero concepto de lo que es la belleza de este sublime monumento, sentados, sintiendo el frescor del aire puro en nuestra cara, sumergidos en un silencio sagrado, nos dejamos llevar para fundirnos como un solo ser con la Naturaleza.Para llegar hasta el Macchu Picchu, el sistema más cómodo es mediante el tren que nos llevará desde Cuzco hasta el pueblo de Aguas Calientes. Cuatro horas de viaje en el que cruzaremos por impresionantes paisajes, y en el que veremos cómo, en su subida, vamos dejando a nuestro pies la ciudad imperial de Cuzco. El coste de este tren, es, a fecha de hoy, de unos 33 dólares. Una vez en Aguas Calientes, habremos de tomar uno de los autobuses que continuamente parten hacia el santuario. Tras unos 20 minutos de tortuoso camino, nos encontraremos a las puertas del Macchu Picchu donde habremos de pagar los 12 soles que cuesta la entrada.
Pero para los más aventureros, existe un sendero, "el Camino de los Incas", jalonado por multitud de refugios, santuarios antiguos y ruinas incas, y que forma parte de una extensa red de caminos que surcaban todo el imperio inca. Una ruta senderista parte desde Cuzco y puede durar unos cuatros días, tiempo durante el cual podremos admirar los paisajes andinos que lo rodean, mientras ascendemos entre la niebla hasta llegar al Macchu Picchu a través de "la Puerta del Inca". No obstante, hay una opción más corta de unos 50 kms. que parte de Aguas Calientes.
Elijamos la opción que elijamos, nos veremos cautivados por su leyenda, por su belleza, por su misterio y por los recuerdos de una civilización extrañamente desaparecida.
Neuschwanstein
El castillo está ubicado en la región de Fuessen, antigua ciudad rodeada de viejos castillos, monasterios y ciudadelas. Cerca hay, incluso, una antigua calzada romana, la Vía Claudia, que atraviesa esa tierra desde Wuerzburg hasta Innsbruck. Toda la región está rodeada de preciosas montañas de los Alpes, cascadas y lagos espejados.
Neuschwanstein
significa Nuevo cisne de piedra, y fue así nombrado en honor al Caballero Cisne de la famosa ópera de Wagner del mismo nombre. Fue construido hacia fines del siglo 19, en Alemania, cerca de la frontera con Austria. (Coordenadas para Google Earth 47°33′16″N, 10°44′10″E).
Su construcción fue iniciada por el rey Ludwing (Luís II) de Baviera, conocido como Ludwing el loco. Colocaron la piedra fundacional el 5 de septiembre de 1869. El diseño se debe al arquitecto Christian Jank. Ludwing pidió a su arquitecto que fuese construido enteramente con materia prima bávara y por habitantes bávaros. Quería que por fuera semejase los castillos de los cuentos de hadas, y por dentro debería tener todos los avances tecnológicos del momento. Se dice que Ludwing usó los fondos del reino para construir tan majestuoso edificio, pero lo cierto es que utilizó su propio dinero.
Neuschwanstein
tiene 360 habitaciones, y sólo 14 tienen un diseño totalmente acabado, las otras quedaron inconclusas, ya que Ludwing fue depuesto como rey, en 1886, y enseguida murió de forma misteriosa. El castillo fue abierto al público poco tiempo después.
Esas 14 habitaciones están decoradas con un lujo sin igual, con cuadros y tapices con escenas de óperas de Richard Wagner, del cual Ludwing era un gran admirador.
Un dato a tener en cuanta es que no está permitido tomar fotografías dentro del castillo. (Detalles de admisión en el sitio oficial, en inglés
Tomboctú
La de los muchos nombres, también se la conoce como Timbuktu, Tomboctú, Tumbutu.
Timbuctú es una ciudad de Mali, en África occidental
. Lugar mítico por su belleza arquitectónica y por su rica historia. Cercana al río Níger, fue en siglos pasados el punto de entrada al desierto del Sahara, el lugar donde se reunían las caravanas de los camelleros Tuareg. Punto central de las rutas este oeste, y norte sur de estas caravanas. Hoy en día se pueden realizar expediciones turísticas recorriendo esos míticos trayectos.
El oro viene del sur, la sal del norte y el dinero del país del hombre blanco; pero los cuentos maravillosos y la palabra de Dios se encuentran en Tombuctú", decía un antiguo proverbio.
Durante siglos estuvo prohibido el acceso a ella para personas que no pertenecieran al Islam, y por eso fue que ganó tanta leyenda sobre su esplendor. El primer europeo en entrar a ella fue un explorador escocés llamado Alexander Gordon Laing, pero pagó con su vida el haber visto la ciudad prohibida. Al poco tiempo de llegar de incógnito, fue obligado a marchar, y murió en el camino de vuelta. El siguiente en entrar fue el francés René Caillé, que tuvo la suerte de volver para contar su aventura
¿Qué había, y hay hoy en día allí, que tanto devela a la gente?
Uno de los lugares más atractivos para el turismo es la muralla, de 5 kilómetros de largo, construida en el siglo 14. También sus mezquitas son grandiosas, la principal de ellas Djigareiber (la grande), que fue construida en 1350 por el arquitecto de Granada Ishaq es-Saheli a pedido del emperador Kankan Moussa. Sólo en esta mezquita está permitida la entrada a los turistas que no sean musulmanes.
Otra de las mezquitas de suntuosa belleza es Sankore, que también funciona como universidad islámica. La tercera en importancia es Sidi Yahya, también parte de la Universidad de Timbuctú.
Todos estos grandes edificios hacen digna a Timbuctú de ser llamada una maravilla de la humanidad, y así lo cree la UNESCO, que la inscribió en la Lista del Patrimonio Mundial en Peligro, para protegerla de la desertificación que aqueja la zona. La arena llevada a la ciudad por el viento seco del desierto destruye la vegetación y el abastecimiento de agua, y está horadando las estructuras históricas de la ciudad.
Santa Sofía
A caballo entre Europa y Asia, Turquía nos ofrece una embriagadora muestra de olores y sabores concentrados en mezquitas, barrios orientales típicos, jardines y sobre todo, el Bósforo y el Cuerno de Oro. Dicen del amanecer en el Bósforo que es uno de los más bellos y cautivadores del mundo: en las aguas del estrecho se reflejan los primeros rayos de sol mientras de fondo, desde las mezquitas salen los primeros cantos árabes dando los buenos días a cuantos por allí transitan. Y en breves minutos se pasa de la tranquilidad más absoluta; de la sensación de paz interior al bullicio de esta gran ciudad que es Estambul.
Si hay algún edificio emblemático en esta ciudad es, sin duda alguna, Santa Sofía, un santuario de estilo bizantino, ora mezquita, ora iglesia, ora museo. Es Santa Sofía la obra más sagrada e impresionante de este estilo de construcción. Esta gran obra maestra de la época bizantina fue construida en el año 537 como Iglesia. Durante casi 900 años lo fue, hasta que la conquista de Turquía la convirtió en mezquita durante otros 481 años, hasta que en 1935, Ataturk, fundador de la República Turca, la reformó convirtiéndola en lo que es hoy día: un museo.
Este colosal edificio se levanta sobre un inmenso prado verde, pero su gran belleza reposa en su interior, donde la calma que se respira nos permitirá disfrutar de su planta cuadrada cubierta por una gran cúpula central de 56 metros de altura y dos semicúpulas. Es Aya Sofía un hito en la historia de la arquitectura, pues ha sido la primera construcción que se ha realizado con base cuadrada, además de ser la cuarta superficie cubierta más grande del mundo, tras San Pablo en Londres, San Pedro del Vaticano y el Duomo de Milán. En su interior son dignos de admirar sus mosaicos hechos a base de vidrios de colores o transparentes sobre hojas de oro, con los que antiguamente, en la época bizantina, se representaban escenas bíblicas. Sus suelos totalmente cubiertos de alfombras orientales de distintas formas y colores, las impresionantes columnas que sostienen la cúpula, los labrados de las paredes y el ambiente que se respira, le dan ese toque casi místico que hacen de Aya Sofía el templo de la "Sabiduría Divina". Y es que Aya Sofía (Santa Sofía) es uno de los tres títulos dedicados a Dios: Aya Sofía (Sabiduría Divina), Aya Irene ( quietud, paz) y Aya Dinamis (poder sagrado).
Su Historia
Fue el emperador Constantino, en el año 360, el que ordenó construir una gran iglesia en el mismo donde se sitúa hoy Santa Sofía: la Megale Eklesia. Pero sufrió un incendio que la calcinó en el año 404. En su sustitución, Rufinos construyó otra que se inauguró en el año 416 bajo las ordenes del emperador bizantino Teodosio. Sin embargo, durante la insurrección de Nika, en el año 532, los opositores del sistema imperial, este nuevo templo fue destruido también. Apenas 5 años después y ya por orden del emperador Justiniano, se inauguró la que hoy es Santa Sofía.
Fue el emperador , en el año 360, el que ordenó construir una gran iglesia en el mismo donde se sitúa hoy Santa Sofía: la Megale Eklesia. Pero sufrió un incendio que la calcinó en el año 404. En su sustitución, Rufinos construyó otra que se inauguró en el año 416 bajo las ordenes del emperador bizantino . Sin embargo, durante la insurrección de Nika, en el año 532, los opositores del sistema imperial, este nuevo templo fue destruido también. Apenas 5 años después y ya por orden del emperador , se inauguró la que hoy es .
catedral san basilio
Kázan, 1552. Los soldados tártaros caen derrotados ante el ejército ruso. El Janato de Kazán, situado en territorio de la actual Bulgaria, pasó a formar parte de Rusia aquel mismo año. Los supervivientes tártaros de aquella batalla fueron decapitados, y sus turbantes fueron el modelo perfecto para que tres años después, los arquitectos Barma y Postnik, empezaran la construcción, por orden del Zar Ivan IV el Terrible, de un templo en homenaje a aquella victoria.
En 1.555 comenzó la construcción de la Catedral de la Intercesión de la Virgen en el Montículo, más conocida como la Catedral de San Basilio. Seis años después, en 1.561, se colocó la última piedra. Cuenta la leyenda, que al acabar, el Zar Ivan el Terrible, conocido por su violencia y temeridad, preguntó a los arquitectos si serían capaces de construir algo más bello que aquel templo. Cuando contestaron que probablemente sí podrían, el Zar mandó cegarlos. En 1.588, ya con Fiodor Ivanovich como nuevo Zar, se construyó una nueva capilla anexa en la que reposan los restos de San Basilio Bendito.
San Basilio es, sin duda, el símbolo de Moscú, y prácticamente, de toda Rusia; su obra más bella; arte hecho color y formas; un racimo de sensaciones sorprendentes que invaden al viajero cuando frente a ella, observa sus cúpulas tan exóticas y orientales. Situada en la Plaza Roja de la capital rusa, Moscú, justo frente a la torre del Kremlin, esta iglesia ortodoxa fascina por sus ocho cúpulas con forma de cebolla que rodean al templo central, cada una con unas formas y unos colores distintos. Este templo central tiene un techo piramidal, y alcanza una altura de 47 metros. Anexo a él, se encuentra la décima parte: el mausoleo de San Basilio que le da nombre a todo el edificio. Su interior es como un pequeño laberinto de capillas que destacan por sus frescos.
La Catedral de San Basilio ha sido propuesta dentro de las nuevas maravillas del mundo. Ya en días anteriores, pudimos leer en este mismo blog sobre algunos otros candidatos, como Timbouctú, el Taj Mahal, la Alhambra de Granada, Petra, las Pirámides de Gizeh o la Gran Muralla China.
acropolis de atenas
Construida en lo alto del considerado monte sagrado de Atenas. La palabra acrópolis significa en griego "Ciudad situada en lo alto", y eso es precisamente lo que es la acrópolis de Atenas: Una edificación emblemática con templos, salas de reunión para importantes personalidades y actos que incluía además al Partenón: Un templo dedicado a la diosa Atenea que es considerado además el más importante de toda la civilización griega.
Los templos de la acrópolis de Atenas se han convertido en uno de los más famosos símbolos arquitectónicos de la historia antigua y moderna. En nuestros tiempos, el Partenón es un símbolo internacional de la cultura griega y una ilustración de su imagen aparece en el símbolo de la UNESCO representando la cultura y
La construcción de la acrópolis fue llevada a cabo en la colina de 300 metros de largo y 150 de ancho, que se eleva 156 metros por encima del nivel del mar en la ciudad de Atenas. El mérito de sus construcción se lo llevan Pericles y el arquitecto Fidias, quienes impulsaron el proyecto en el siglo V a.C después de las guerras persas que dieron paso a la democracia Griega.
el Cristo Redentor
Símbolo del Amor y una llamada a la fraternidad. Este colosal Cristo, de 38 metros de altura y 1.145 toneladas de peso, es el orgullo de todos los brasileños, sean del origen y la casta que sean, pues desde su cerro los abraza y protege con ese gesto que tan famoso ha hecho su silueta de brazos abiertos. Y allí, desde el Corcovado, el más imponente cerro que rodea a Río de Janeiro (Ver hoteles en Rio de Janeiro), a 750 metros de altura, y con las famosas playas de Copacabana, Ipanema, Leblon, Barra do Tijuca y Sao Conrado, a sus pies, el Cristo Redentor parece llamar al mundo a la Paz, al Hermanamiento y al Amor.
Aún cuando la idea de este monumento ya surgió a mediados del siglo XIX, no fue sino hasta el año 1921 en que se llevó a efecto, no sin antes una gran discusión sobre en cuál monte debería ir situado: si el Pan de Azúcar o el Corcovado. Finalmente se eligió éste último por su mayor altura.
Con los esquemas del ingeniero Heitor Da Silva Costa, y la financiación de todos los brasileños, en 1922 se colocó la primera piedra. Carlos Oswald aportó sus diseños, y la imagen es obra del francés Paul Maximilien Landowski. Su inauguración, al fin, se produjo el 12 de Octubre de 1.931, y contó con la excepcional colaboración de Marconi, el famoso físico italiano que obtuvo el premio Nobel de Física.
Para llegar a él, podemos llegar, bien por carretera, bien por un tren electrificado que se inauguró en 1889 por el emperador Pedro I.
75 años cumplió en el 2006
. Años durante los que puede contar innumerables anécdotas, como la que se dio con los bocetos originales, cuando se planteó la posibilidad de que cargara el Cristo con una Cruz y un Globo Terráqueo, idea que se desechó para evitar que se pensara que se trataba de un Cristo "futbolista". O como aquélla otra en que el Obispado de Río de Janeiro decidió denunciar a varias empresas que utilizaban la imagen del Cristo en latas de cervezas y otros artículo, para evitar que su imagen perdiera religiosidad.
Su iluminación, de color gris verdosa, intentó cambiarse a azul hace unos años, pero fueron tales las lluvias torrenciales que se produjeron durante su inauguración, que tuvo que ser aplazada, y por superstición, se pensó que el Cristo se negaba a que lo cambiaran. Por otro lado, en el año 2.000, y durante un periodo de fuertes recortes eléctricos, el Cristo redentor fue el único que no sufrió ninguna restricción lumínica, permaneciendo iluminado en todo momento.
El Stonehenge
El Stonehenge es una construcción megalítica, que fue realizada entre los años 3000 y 1600 antes de cristo (Fechas próximas al Neolítico y la Edad del bronce). Cada piedra del Stonehenge pesa en torno a 50 toneladas, y está considerada pese a su antigüedad como una auténtica obra de ingeniería y de arte.
Aunque aún no está claro quien construyó el monumento ni con que propósito, se especula con las posibilidades de que fuera un templo dedicado a antiguos dioses, un observatorio astronómico o un lugar de sacrificios.
El primer día de cada solsticio de verano, la salida del sol coincide con el eje de la construcción, lo que da más peso a la especulación astronómica, y aporta aún más si cabe un aire misterioso al Stonehenge.
Para viajar o visitar el Stonehenge, hay que acercarse a Amesbury, una ciudad que está situada en la región de Wiltshire en Reino Unido. La localización está al suroeste de Londres, a unos 100 kilómetros, y a unos 13 kilómetros de Salisbury.
el conjunto arquitectónico de Angkor
Declarado en 1.992 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, el conjunto arquitectónico de Angkor se sitúa, a lo largo de casi 200 km2, a unos 300 km. de la capital de Camboya, Phnom Penh.
Angkor
refleja todo el esplendor de un Imperio ya desaparecido: el Imperio Jemer o Khmer, que comenzó a florecer alrededor del año 800 bajo el reinado de Jayavarmán II, y hasta el año 1.225, en que la ciudad fue saqueada por los siameses y abandonada al lecho de la selva que la rodeaba, donde se perdió durante siglos, hasta que en el año 1.860 fue redescubierta por el explorador francés Henry Muhout.
Más de 100 templos conforman todo este conjunto, de los que destacan los grupos de templos de Angkor Thom, Ta Prom y Angkor Wat.
Quizás el más espectacular de todos sea el de Ta Prom, ya que su terreno fue literalmente invadido por los árboles que la rodeaban, quedando prácticamente oculto al mundo por la Selva, lo que le da un aspecto casi fantasmagórico. En Angkor Thom se encuentra el templo Bayon, construido bajo el reinado de Jayavarman VII en el siglo XII. Tiene una torre de 45 metros de altura coronada por cuatro grandes cabezas, y rodeada por otras 54 torres más pequeñas. Alrededor hay un enorme foso de 100 metros de profundidad y 12 km. de longitud.
Destaca, igualmente, la Terraza de los Elefantes, llamada así por los relieves de estos animales que lleva en su base. Se supone que se usaba como lugar ceremonial, donde se asomaban los reyes en el momento de las celebraciones de grandes victorias.
No obstante, el templo más conocido, y el más fotografiado es el de Angkor Vat, situado en la provincia de Siem Riep, dedicado al dios Visnu, y construido bajo el reinado de Suryavarman II, alrededor del año 1140 d.C. Treinta años duró su construcción, y lo forman cinco torres simétricas con sus respectivos cinco santuarios que le hacen ser el templo religioso más grande del mundo, con casi dos kilómetros cuadrados. En él se conservan los mayores bajorrelieves que se conocen, y en el que se describe toda la historia de la mitología hindú.
Templo de Kiyomizu-dera
,
exquisita en sus costumbres, moderna pero a la vez tradicional. Guarda en su interior verdaderas joyas que salpican sus islas de retazos del pasado. Y una de ellas es el Templo de Kiyomizu-dera, en Kyoto, con el que cerramos la descripción de los 21 monumentos nominados para la próxima elección de las 7 Nuevas Maravillas del Mundo.
La misma tradición, su misma cultura nos invita a introducirnos un poco en la historia del Japón y remontarnos al siglo VIII, a la conocida como Edad Antigua o Kodai. En esa época la capital del país se había desplazado a Nara, en el año 710. Japón se abrió al intercambio cultural, y las influencias del continente llegaron hasta su nueva capital El país avanzaba, y se empezaron a recoger las primeras crónicas históricas. Se centralizó el Gobierno y se censó a la población y a las tierras. Pero, no obstante, la familia Fujiwara encontró enormes dificultadas en controlar el país, pues aparecieron pequeños dominios que pretendían su independencia, llamados shoen. Dos religiones competían: el budismo y el confucionismo, y, producto de ello, surgieron por todo el país majestuosos templos. En el año 794, el Gobierno decidió el traslado de la capital del país a donde hoy día se asienta la ciudad de Kyoto, a Heian Kyo, en una llanura al pie de la montaña Higashiyama. Durante siglos Kyoto mantuvo su hegemonía como capital, y sus palacios y templos fueron utilizados por todos sus emperadores y shogunes.
Kyoto cuenta en la actualidad con 14 templos y monasterios reconocidos como Patrimonio de la Humanidad. De ellos, el más destacado y visitado es, sin duda, el Templo de Kiyomizu-dera.
Situado sobre la ladera de una montaña, y sobre un terraplén, el templo se levanta sobre pilares de madera, algunos con más de diez metros de altitud desde el fondo del barranco. Pero gracias a su privilegiada posición, desde el Templo se puede dominar toda la ciudad de Kyoto. El espacio que hay justo enfrente, de gran amplitud, al que se asoma un balcón en madera roja se llama Kiyomizu no Butai. Hay un dicho en Japón…
"Kiyomizu no Butai kara tobi-oriru"
(saltar desde el mirador de Kiyomizu)
cuando los japoneses quieren referirse a la toma de una decisión que supone un cambio de vida.
cuando los japoneses quieren referirse a la toma de una decisión que supone un cambio de vida. El templo fue propuesto al emperador Kanmu, el primero de la
época Heián. Y fue construido en honor a la diosa Kannon Bosatsu. Desgraciadamente, este templo, que surgió del sueño de un monje, como cuenta su Leyenda
, fue destruido por un pavoroso incendio en el año 1629, aunque posteriormente, cuatro años más tarde, se inició su reconstrucción.
De las entrañas de Kyoto, dos estrechos y pendientes callejones, Ninen-Zaka y Sannen-zaka (más conocidos popularmente por "Pendientes de dos y tres años" pues marca la tradición japonesa que quien tropieza en ellos sufre dos o tres años de mala suerte) confluyen en el pasaje de Kiyomizu-zaka, desde donde ya enfilamos el famoso Templo. La primera
que se tiene de él es imponente: gradas, escaleras amplias, terrazas amaderadas, y su soberbio colorido. Compuesto el complejo por veinte edificios, son dignos de visitar:
- La Puerta de los Dos Reyes, elevado sobre un atrio, con las tradicionales formas de los templos japoneses, con techos de ciprés y en cuyas escaleras destacan las imágenes de dos grandes leones que protegen el edificio que data del año 1478.
- La Puerta del Este, en colores rojos y blancos y del año 1607.
- La Torre de la Campana, del año 1596, en colores rojos y dorados.
- La Pagoda, junto a la anterior, la más alta del Japón con sus tres pisos.
- El Hon-do, el edificio más representativo y fotografiado de todo el complejo. Elevado sobre 139 columnas de madera, y asomado hacia el precipicio, con unas vistas imponentes del valle y de Kyoto. En su interior hay dos santuarios: uno externo hecho en madera, y otro interno realizado en piedra. El techo se alza a 16 metros de altitud.
- Y, por supuesto, la Cascada del Sonido de las Plumas, la de la Leyenda a la que hicimos referencia y que originó la construcción de este fabuloso complejo.
Muchas son las tradiciones y supersticiones que han acompañado a este bello monumento a lo largo de toda su Historia.
- Cierta mujer embarazada, en cierta ocasión, fue al templo y parió allí. Esa niña se convirtió años más tarde en la emperatriz Kokken. Desde entonces, muchas mujeres acuden allí a parir, buscando la buena suerte.
- Beber del agua de una de los chorros que caen en cascada dicen que da longevidad, pero si se bebe de los tres, ocasionará varios años de mala suerte, por codiciar más de lo que se debe.
- Hay dos piedras en el complejo de las que dicen, que si se camina con los ojos cerrados de la una a la otra repitiendo sin parar el nombre de la amada y se llega al final sin problemas, la unión será muy feliz.
El observatorio
El Cenote Sagrado
El Juego de Pelota
El templo de los Guerreros
Tercer nivel
Segundo nivel
Su estructura